astor piazzolla : vida y obra del músico argentino

Meites arts presenta una nota sobre el gran músico argentino Astor Piazzolla.


“Cuando mi papá se enteró (en 1939) que yo trabajaba con Aníbal Troilo -relató Astor- se vino para Buenos Aires, quería conocerlo. Debía hacer un mes que estaba en la orquesta. Me acuerdo que fuimos a la casa de Troilo, en la calle Soler, a comer una tallarinada que había preparado su mamá. Mi papá hizo el viaje de ida y vuelta en el mismo día, en la moto de un familiar. Nosotros en Mar del Plata siempre fuimos los locos Piazzolla: mi abuelo, papá y yo. Cuando se despidió de Troilo lagrimeaba, lo abrazó y delante de mí le dijo: “Cuídelo bien a mi pibe, vea que apenas tiene 18 años, usted sabe lo que es la noche, los cabarets, las mujeres”. Troilo también se emocionó: “Quédese tranquilo, don Vicente, yo me encargo de todo” -Astor Piazzolla, Fragmentos de “A la manera de memorias” por Natalia Gorín, Perfil Libros, 1990.

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Astor Pantaleón Piazzolla nace el 11 de Marzo de 1921 en Mar del Plata, Argentina, hijo único de Vicente Nonino Piazzolla y de Asunta Mainetti. En 1925, la familia se radica en Nueva York hasta 1936 con un fugaz retorno a Mar del Plata en 1930.

En 1929, cuando Astor tenía 8 años, su padre le regala su primer bandoneón que compra en una casa de empeños por 19 dólares. Estudia el bandoneón un año con Andrés DÁquila y realiza su primera grabación, Marionete Spagnol; un acetato (no comercial) producto de una intervención radiofónica en la Radio Recording Studio de Nueva York el 30/11/1931.


Adiós Nonino – Video Youtube.com

En 1933 toma clases de música con el pianista húngaro Bela Wilda, discípulo de Rachmaninov y del que más tarde dijera “Con él aprendí a amar a Bach”. Poco después, conoce a Carlos Gardel que se hace amigo de la familia y con quién toma parte en una escena de la película El día que me quieras en el papel de un diminuto canillita. Esta imagen fílmica posee un valor emblemático en la historia del tango.

En 1936, retorna con su familia definitivamente a la Argentina, a Mar del Planta, en donde comienza a actuar en algunos conjuntos.Y allí hace su segundo gran descubrimiento después del Bach de Bela Wilda, al escuchar por radio al sexteto de Elvino Vardaro, quién años más tarde sería su violinista. Esa forma distina de interpretar el tango lo impacta profundamente y se convierte en su admirador. La inclinación de Astor por el tango y, en especial, por ese tipo de tango que comienza a prender con fuerza en su espírítu y en su ánimo, lo lleva a radicarse en Buenos Aires, en 1938. Tenía solo 17 años.

Alterna en diversos conjuntos de segundo orden hasta que en 1939 concreta su sueño: ingresar como bandoneonista en una de las grandes orquestas de esos años, la de Aníbal Troilo Pichuco, que fué uno de los mejores intérpretes de bandoneón y a quién Astor reconoce como uno de sus maestros.

Astor siente la necesidad de avanzar musicalmente, y ya siendo el arreglador de la orquesta de Troilo, inicia en 1941 sus estudios musicales con Alberto Ginastera y más tarde, en 1943, estudia piano con Raúl Spivak.. En 1942 se casa con Dedé Wolff y de éste, su primer matrimonio, nacen sus dos hijos: Diana en 1943 y Daniel en 1944. Sus arreglos son demasiado avanzados para la época y terminaron por hacer que Troilo se los corrigiera para no espantar a los bailarines de las pistas.


Astor Piazzolla & Antonio Agri – Soledad – Video Youtube.com

En 1943, inicia sus composiciones de carácter “erudito” con la Suite para Cuerdas y Arpa y en 1944 deja la Orquesta de A. Troilo para dirigir la orquesta típica que acompaña al cantor Francisco Fiorentino hasta 1946, en donde forma su primera orquesta que disuelve en 1949. Con esta orquesta, de formación similar a las demás orquestas típicas de la época comienza a desarrollar su impulso creador con composiciones y orquestaciones con un mayor criterio armónico y dinámico. Ese tango, del joven y audaz director, más moderno y distinto empieza a provocar las primeras polémicas entre los tangueros clásicos.

En 1946 compone el tango El Desbande, considerado por Piazzolla como su primer tango por poseer una estructura formal diferente y poco después, comienza a componer música para películas.


Piazzolla Quintet From Montreal Jazz Festival 1984 – Video Youtube.com

En 1949 siente la necesidad de disolver la orquesta, apartarse del bandoneón, y casi del tango. Busca algo distinto, otro destino. Sigue estudiando Bartok y Strawinski, estudia dirección orquestal con Herman Scherchen, escucha mucho jazz. Su búsqueda se hace obsesiva persiguiendo un estilo, una música que no tenga nada que ver con el tango. Todo era muy confuso y Astor decide abandonar el bandoneón para dedicarse a escribir y a profundizar sus estudios musicales. Tenía 28 años.

Entre 1950 y 1954 compone un grupo de obras, claramente distintas ya de la concepción del tango hasta ese momento, y en donde comienza a definir su estilo: Para lucirse, Tanguango, Prepárense, Contrabajeando, Triunfal, Lo que vendrá.


Perlita: Tato Bores y Astor Piazzolla en el final – Video Youtube.com

En 1953 presenta la obra Buenos Aires (Tres movimientos Sinfónicos) – compuesta en 1951- en el concurso Fabien Sevitzky. Piazzolla gana el primer premio y la obra es interpretada en la Facultad de Derecho de Buenos Aires por la Orquesta Sinfónica de Radio del Estado con el agregado de dos bandoneones y bajo la dirección del propio Sevitzky. Estalla el escándalo, por las peleas a trompadas que se desencadenaron al finalizar el concierto, debido a la indignación que provocó en cierto sector “culto” del público, la incorporación de dos bandoneones a una orquesta sinfónica.

Uno de los premios que ganó en este concurso, fué una beca otorgada por el gobierno francés para estudiar en París (adonde viaja en 1954), con Nadia Boulanger, considerada en aquellos tiempos como la mejor pedagoga que había en el mundo de la música. Al principio, Piazzolla trata de ocultar su pasado tanguero y de intérprete de bandoneón creyendo que su destino estaba en la música clásica. Este punto de conflicto queda resuelto después de sincerarse ante Boulanger y de interpretar para ella su tango Triunfal. De allí surge una recomendación histórica: “Astor, sus obras eruditas están bien escritas pero aquí está el verdadero Piazzolla, no lo abandone nunca”.


Astor Piazzolla Verano Porteño – Video Youtube.com

Después de este episodio Piazzolla retorna al tango y a su instrumento, el bandoneón. Lo que antes era la música erudita o el tango, ahora ha de ser la música erudita y el tango, pero del modo más eficaz: tratar los recursos de la música erudita con la sangre del tango. En París, compone y graba una serie de tangos con una orquesta de cuerdas francesa y comienza a ejecutar el bandoneón de pié, apoyando una pierna sobre una silla, rasgo que va a caracterizar su puesta en escena.

Cuando Piazzolla vuelve a la Argentina (1955) continúa con la orquesta de cuerdas y además forma un conjunto, el Octeto Buenos Aires, que es el inicio de la era del tango contempóraneo. Con una formación de dos bandoneones, dos violines, contrabajo, cello, piano y guitarra eléctrica, produce innovaciones compositivas e interpretativas que van produciendo una ruptura con el tango tradicional, profundiza un criterio camarístico que se independiza del modelo clásico de la orquesta típica y donde no tienen lugar el cantor y el bailarín. Comienza su revolución solitaria y a ganarse la eterna enemistad de los tangueros ortodoxos, despertando en su contra las más impiadosas críticas. No se desalienta y sigue por el camino que siente más que nunca como suyo, pero los sellos y los medios le hacen un fuerte boicot. En 1958 disuelve el Octeto y la orquesta de Cuerdas y viaja a Nueva York a trabajar como arreglador.


Astor Piazzolla: milonga del angel – Video Youtube.com

Entre 1958 y 1960 actúa en Estados Unidos, donde realizó la experiencia negativa del Jazz-Tango y donde a raíz de la muerte de su padre, en Octubre de 1959, escribe en Nueva York, su famoso Adiós Nonino. Al retornar, conformó el primero de sus célebres Quintetos, denominado Nuevo Tango (bandoneón, violín, bajo, piano y guitarra eléctrica). El Quinteto fué el conjunto que más perduró y el más querido por Piazzolla; la síntesis musical que expresó mejor sus ideas.

En 1963 estrena bajo la dirección de Paul Klecky : Tres Tangos Sinfónicos (Premio Hirsch) y en 1965 graba dos de sus discos más importantes : Piazzolla en el Philarmonic Hall de New York, que reproduce las obras del concierto con el quinteto en mayo de 1965 en ese sitio; y El Tango de valor histórico producto de su unión con Jorge Luis Borges.

En 1966 se separa de Dedé Wolff. En 1968 inicia su extensa labor con el poeta Horacio Ferrer con quien compne la “operita” María de Buenos Aires; comienza una nueva experiencia: el tango canción. En esa época inicia su pareja con la cantante Amelita Baltar.

En 1969, junto a Horacio Ferrer compone Balada para un loco, presentada en el primer Festival Iberoamericano de la Canción, donde se le concede un polémico segundo premio. Esta obra resultó su primer impacto realmente popular, estrenada por Amelita Baltar con el propio Piazzolla en la dirección de la orquesta.

En 1970, vuelve a París donde compone junto con Ferrer el oratorio El Pueblo Joven, cuyo estreno tiene lugar en Saarbruck (Alemania) en 1971 y en ese mismo año forma el Conjunto 9, actuando en Buenos Aires y en Italia donde graba varios programas para la RAI. Este conjunto fué como un gran sueño para Piazzolla : el conjunto de cámara que siempre quiso tener y donde produjo tal vez su música más elaborada, pero ante la imposibilidad de sostenerlo la realidad lo llevó a su disolución.

En 1972 se produce su primera actuación en el Teatro Colón de Buenos Aires, compartida con otras orquestas de tango. Y en 1973, luego de un período de gran producción como compositor, sufre un infarto que lo obliga a reducir su actividad artística.

Ese mismo año decide instalarse en Italia donde inicia una serie de grabaciones que cubren 5 años, siendo la más célebre Libertango, obra que debe ser considerada como su carta de presentación ante el público europeo.

En estos años forma el Conjunto Electrónico: un octeto constituído por bandoneón, piano eléctrico y/o acústico, órgano, guitarra y bajo eléctricos, batería, sintetizador y violín, que luego fuera sustituido por flauta traversa o saxo. Posteriormente en 1975 se incorpora como cantante José A. Trelles y alternan en el conjunto músicos argentinos y europeos. Este conjunto no tenía nada que ver con los anteriores, y algunos lo consideran como una aproximación al jazz-rock; pero según decía el mismo Piazzolla : “Ahí estaba mi música, tenía olor a tango y no a rock”

En 1974 se separa de Amelita Baltar. Ese mismo año graba con el saxofonista Gerry Mulligan un disco memorable : Summit, con una orquesta de músicos italianos. La música que Piazzolla compone para este disco se caracteriza por el tratamiento exquisitamente melódico del bandoneón y del saxo, sobre una base esencialmente rítmica. En 1975, muere Aníbal Troilo y en su memoria compone la Suite Troileana, obra en cuatro movimientos, que graba con el conjunto electrónico, con la participación de A. Agri en violín.

En 1976 conoce a la que sería su última mujer, Laura Escalada. En diciembre de ese mismo año se lleva a cabo un explosivo concierto en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, donde presenta su obra 500 Motivaciones, escrita especialmente para el conjunto electrónico. En 1977, registra otro memorable concierto en el Olympia de París, con un conjunto similar al anterior, pero con músicos de procedencia más cercana al rock. Esta es la última formación de carácter eléctrico. Piazzolla repentinamente deja de tomar como referencia la sonoridad internacional del tipo Chick Corea y a pesar de que el conjunto electrónico hacía buena música, no lo considera el verdadero Piazzolla. Nace entonces, en 1978, la segunda etapa del Quinteto, la que lo consolidó en los escenarios el mundo. También reinicia una etapa donde se dedica a las composiciones de carácter camarístico y sinfónico.

Los próximos diez años son los mejores de Piazzolla en cuanto a su difusión. Se intensifican las giras por todo el mundo: Europa, Sudamérica, Japón y Estados Unidos. En un período que llega hasta 1990, realiza una vertiginosa serie de conciertos, fundamentalmente con el Quinteto, y también como solista de orquestas sinfónicas y de cámara; y en los últimos años con su última formación, el Sexteto, y con Cuartetos de cuerda. Se realizan numerosas grabaciones en vivo de esos conciertos, editadas en CD. Este hecho confirma de algún modo algo que se ha dicho frecuentemente : la música de Piazzolla no existe si no es interpretada por él; lo físico es una característica de su estilo, al que podríamos definir como una estética del cuerpo en estado de música.

En 1982 escribe Le Grand Tango, para Cello y Piano dedicada al gran cellista ruso Mtislav Rostropovitch y que fuera estrenada por éste en 1990 en New Orleans y en Junio de 1983 se produce uno de los hechos más significativos de su vida: se presenta con un programa íntegramente dedicado a su música en el Teatro Colón de Buenos Aires, principal escenario de la música clásica de la Argentina. Para la ocasión reagrupa al Conjunto 9 y también interviene como solista con la Orquesta Sinfónica dirigida por Pedro I. Calderón, interpretando su célebre Concierto para Bandoneón y Orquesta.

En 1984 actúa con la cantante Milva, registrando el disco Live at the Bouffes du Nord y en Viena con el Quinteto donde graba el CD Live in Wien. En 1985 es nombrado Ciudadano ilustre de Buenos Aires y estrena el Concierto para Bandoneón y Guitarra : Homenaje a Lieja, con la dirección de Leo Brouwer en el Quinto Festival Internacional de Guitarra en Bélgica.

En 1986 recibe en París el Premio Cesar por la banda sonora del film “El exilio de Gardel” y graba junto a Gary Burton la Suite for Vibraphone and New Tango Quintet, en vivo en el festival de Jazz de Montreux, Suiza. En 1987 graba con la Orquesta de St. Luke’s, dirigida por Lalo Schifrin, el Concierto para Bandoneón y Tres Tangos para Bandoneón y Orquesta.

El concierto que tiene lugar en 1987, en el Central Park de New York frente a un público masivo, posee para Piazzolla el valor de una reivindicación histórica. La ciudad donde pasó su infancia, donde quedó subyugado por la música de Bach y el Jazz y donde fracasó en 1958, finalmente le presta atención a su música. Los discos editados en USA en los últimos años de los 80’s lo documentan : Tango Zero Hour, Tango Apasionado, La Camorra, Five Tango Sensations (con el Kronos Quartet), Piazzolla con Gary Burton, etc.

En 1988, pocos meses después de grabar el que sería el último disco con el Quinteto (La Camorra), es sometido a una operación de cuatro by-pass cardiovasculares. Poco después, a principios de 1989, forma el que sería su último conjunto: el Sexteto Nuevo Tango de características inusuales: dos bandoneones, piano, guitarra eléctrica, contrabajo y violoncello. Con este conjunto, en el mes de Junio de ese año se presenta en el Teatro Opera de Buenos Aires en el que seria su último concierto en Argentina y realiza un extensa gira por Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Holanda.

A fines de 1989 disuelve este conjunto y continúa presentándose como solista con cuartetos de cuerdas y orquestas sinfónicas. Hasta que el 4 de Agosto de 1990, en París, sufre una trombosis cerebral. Después de casi dos años de sufrir las consecuencias de esta enfermedad, muere en Buenos Aires el 4 de julio de 1992.

Su obra, compuesta por más de 1000 temas, en la que consigue una singularidad creadora e insoslayablemente argentina, comienza a tener influencias sobre los mejores músicos del mundo y de distintos géneros, como el violinista Gidon Kremer, el chelista Yo-Yo-Ma, el Kronos Quartet, los pianistas Emanuel Ax y Arthur Moreira Lima, el guitarrista Al Di Meola, los hermanos Assad, y numerosas Orquestas de Cámara y Sinfónicas. Una obra que se caracteriza por su potencia estética y su rasgo único, casi solitario. No se parece a ninguna otra música: al escucharla estamos obligados a cuestionar los géneros y empezar por decir: esto es Piazzolla. Impacta y fascina. Se trata de un ‘lenguaje’ que ha conseguido un estilo inquebrantable. Con elementos dispares y rebeldes (el jazz, la música clásica, la exploración tímbrica) produce una obra única bajo el drástico pulso de su tango.

créditos

Texto: Jorge Pessinis & Carlos Kuri (piazzolla.org)

Sobre Astor Piazzolla

Entredichos

“Esa noche no teníamos actuación, entonces yo le dije a quien había prometido cuidarme de todas las tentaciones. “Maestro, ¿qué le parece si nos vamos a ese tugurio que hay en Avellaneda, el Doble Tres, a ver si hacemos una diferencia jugando al pase inglés?” Yo no lo tuteaba, ni siquiera le decía Pichuco, porque era siete años mayor que yo, porque era el patrón y por la admiración que le tenía. El sí me tuteaba a mí, pero estaba medio asombrado con mi propuesta: “¿Dónde aprendiste a jugar a los dados?”. Entonces le conté que a los doce años me escapaba de mi casa de New York para ir a timbear. Troilo movió la cabeza de un lado para el otro: “Gato, vos sos el diablo en persona, que Dios te salve”. Volvimos a las cinco de la mañana, secos los dos”.

“Me puso Gato porque yo iba y venía, sin parar nunca. Estuve cinco hermosos años en su orquesta, de 1939 a 1944. Fue otro bautismo de tango, como el encuentro con Carlos Gardel o el descubrimiento del Sexteto de Elvino Vardaro”.

Fragmento del libro Astor Piazzolla. A la manera de memorias por Natalia Gorín, Perfil Libros, 1990.

“Astor prendió muchísimo afuera, pero no acá. La falta de conocimiento por parte del público argentino no lo favoreció. Recuerdo una vez que tocamos en Comodoro Rivadavia con entrada gratuita. Había, literalmente, cuatro personas. Astor bromeó y les dijo: “Hoy ganamos. Somos cinco contra cuatro”. Así que se van a tener que aguantar todo el concierto. Pero en lo más íntimo de su corazón, pobrecito, tendría una gran tristeza por no ser aceptado en su tierra”.

Fernando Suárez Paz (Violinista. Participó entre 1978 y 1988 en el segundo quinteto de Piazzolla)

Datos curiosos

• A pesar de su famoso antiperonismo, Astor grabó en 1948, pleno régimen peronista, un par de obras “apropiadas”, una de ellas el vals patriótico “República Argentina”, que no volvió a tocar nunca más. Y a instancias de un poeta que tenía conexiones con el peronismo, compuso un Himno a Perón, que al poco tiempo destruyó. Sin embargo, los padres de Astor apoyaron el gobierno peronista.

• La vuelta de Astor a Estados Unidos a fines de los años 50 le trajo unos cuantos dolores de cabeza: viajó con muchas esperanzas pero la cosa no fue fácil. A tal punto que para mantener a su esposa Dedé Wolf y a sus hijos Diana y Daniel buscó trabajo por afuera de la música. A través de un editor de música consiguió un puesto de traductor part time en un banco a razón de 300 dólares semanales. El día que tenía que empezar a trabajar salió a las 8 de la mañana pero estuvo estuvo de vuelta a las 9. “No pude”, le dijo a su familia. “Yo no sirvo para esto”.

Testimonio y datos extraidos de terra.com

Sobre los temas

Adiós Nonino

La pieza Adios Nonino fue escrita por el bandoneonista en 1959 al enterarse de la noticia de la muerte de su padre, ya evocado años antes en el tema Nonino. Canción escrita de un tirón, Piazzolla contó que fue en sólo 45 minutos. La muerte de su papá lo encontró participando en Puerto Rico de un espectáculo a lo compadrito que él calificó de “deprimente”. El bandoneonista escribió veinte variaciones sobre el mismo tema. Años después Eladia Blázquez le puso letra. Para Piazzolla, fue su mejor tema.

Balada para un loco

“¡La gente dice que no es un tango. Pero es un tangazo!”, fijó el Polaco Goyeneche en plena polémica sobre si el tema era tango o no y se fue al estudio de grabación a registrarlo. La controversia comenzó el 15 de noviembre de 1969, cuando en el Primer Festival de la Canción, en el Luna Park, la balada de Astor y Horacio Ferrer, interpretada por Amelita Baltar, quedó segunda detrás del hoy olvidado Hasta el último tren. La gente se enfureció y se desataron incidentes. Una pieza clave de Piazzolla en su metejón con el tango canción.

Libertango

Grabado en 1974 en Italia, de alguna forma, marcó por fin la aceptación de Astor puertas afuera de la Argentina. Recién llegado desde Buenos Aires, donde seguía luchando por su música sin mayor éxito-solo entre circuitos intelectuales y universitarios tenía buen alcance-, Libertango, con sus fugas y su remolino, marcó para Astor el comienzo de una exitosa etapa atravesada por grabaciones con Gerry Mulligan, George Moustaki y premios. Una curiosidad: la modelo Grace Jones también realizó su propia versión del temas hace unos años.

Discos

Astor Piazzolla y su Orquesta Típica (1946-1948)

A los 25 años, después de dejar las filas del grupo de Pichuco Troilo pero mucho antes de dar vuelta el modo de entender el tango, Astor Piazzolla tuvo una orquesta típica, bailable y apiazzolliada, hizo repertorio tradicional con músicos de orquesta y tocó en los cabarets. Una buena síntesis de esta etapa es Astor Piazzolla y su Orquesta Típica (1946-1948), con un músico que aún duda entre elegir el universo de Julio De Caro y Osvaldo Fresedo o anclarse en las partituras de Bela Bartok e Igor Stravinski.

Octeto Buenos Aires (1955)

De regreso de su experiencia parisina junto a la maestra Nadia Boulanger -crucial para su decisión de abocarse al tango-, Astor forma un grupo con el acento en los solistas. Son ocho musicazos que encabezan la nueva aventura de Piazzolla, en un experimento fundado en el Octeto de Gerry Mulligan. Ya están delineados los arreglos y las composiciones completamente avant garde para la época. La falta de trabajo provoca la ruptura del conjunto. Astor Piazzolla decide partir a Nueva York.

El tango (1965)

En pleno apogeo de su primer quinteto, Astor Piazzolla da un salto en su carrera al unirse a Jorge Luis Borges, en un LP que insólitamente se reeditó en CD recién en el 2000. La placa contiene dos piezas que pasan a formar el cancionero popular: Jacinto Chiclana y A Don Nicanor Paredes. El elenco de lujo se completa con Edmundo Rivero en voz y Luis Medina Castro en recitado. La relación amor-odio entre Astor y Borges queda en malos términos, aunque Piazzolla volverá sobre tres cuentos borgeanos en 1987.

Libertango (1974)

El disco marca un corte en la trayectoria de Astor Piazzolla: llega la repercusión internacional. Grabado enteramente en Milán y con músicos italianos, Libertango le abre las puertas del éxito afuera, por fin, al músico. Los críticos italianos lo premian; Gerry Mulligan lo llama para registrar un álbum, en una época de plena ebullición para Astor, con cambio de residencia, formación y de plena creatividad, previo al excelente homenaje post mortem al Gordo Troilo, plasmado en la Suite Troileana.

The Central Park Concert (1987)

Poco antes de disolver su segundo quinteto -finalmente la formación con la que más lejos llegó- para forjar su sexteto, Astor Piazzolla ofreció un concierto en el Central Park neoyorquino. La deliciosa grabación pone en evidencia la alquimia piazzolliana con sus clásicos. No falta Adiós Nonino (¿cuál de todos los arreglos será el mejor?) y se lo escucha a Astor bromeando en castellano, italiano e inglés, en una ciudad que conoció de memoria en su infancia y a fines de los años ’50.

Sitios relacionados

Piazzolla.org

Piazzollazo.com.ar

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