investigaciones artísticas : caravaggio, el otro michelángelo

“Sin él no habría un Rivera, un Vermeer, un La Tour ni un Rembrandt. Y Delacroix, Corvette y Manet habrían pintado de otra manera”, así lo describe Roberto Longhi, su biógrafo.

Descubre algunas de sus obras maestras haciendo click en las imágenes:

Entérate en esta primera entrega sobre la historia, obra y vida de uno de los más revolucionarios pintores de la historia.

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A finales de 1571 la ciudad de Milán vería nacer a Michelángelo Merisi, más recordado por Caravaggio gracias a la localidad donde sus primeros estudiosos fijaron su nacimiento. La Europa de los siglos XVI y XVII tiene una vida política muy agitada, se sienten los rigores de la Contrarreforma y el Renacimiento está evolucionando hacia el Barroco.

Podemos pensar que fue uno de los exponentes más brillantes del Barroco italiano. En Roma domina el manierismo, la copia de Miguel Angel o Rafael.

Caravaggio tenía un temperamento violento y anárquico, transgresor por su vida y por su arte. Rubens pasa por Roma para ver a Caravaggio pintando y este tiene un período juvenil caravaggista, podríamos decir también que el joven Velázquez es caravaggista y que el tenebrismo de Rembrandt no se entiende sin la obra de este pintor. Su obra, de poderosa originalidad, nos habla de una pintura plasmada directamente sobre la tela sin realizar bocetos preeliminares utilizando colores fuertes y brillantes que nada tenían que ver con la sutileza de los matices manieristas.

A los trece años Caravaggio entra en el estudio de Simone Peterzano, pintor famoso “discípulo de Tiziano”. Más tarde, luego de adquirir una sensacional técnica se dirige a Roma, la capital cultural.

Entre 1595 y 1597 comienza a pintar para el cardenal del Monte una serie de obras, todas profanas, en las que se destacan figuras de medio cuerpo de niños y púberes tocando laúdes, con garrafas de vino y jarrones de flores. En estas primeras obras está más cerca del manierismo que del barroco.

De esta época data el “Baco”, obra de temática pagana que se destaca por su erotismo, sensualidad y por la ambigüedad del muchacho que tiene la actitud de estar invitando al espectador con una copa de vino como estableciendo un diálogo. En relación a la luz y el color, la figura se recorta contra un fondo particularmente oscuro que evoca los efectos lumínicos que Leonardo Da Vinci daba a sus pinturas. Es importante destacar el detalle marchito de las hojas de la corona que adorna la cabeza de Baco y las frutas que aparecen sobre la mesa traicionando la provocación del personaje.

En 1597 Caravaggio empezó a pintar retablos y se le encarga que pinte una escena del Antiguo Testamento que anuncia la pasión de Cristo y se trata del “Sacrificio de Isaac”, escena en la que Abraham va a matar a su hijo cumpliendo una orden de Dios. En esta obra su lenguaje pictórico se desarrolla con la búsqueda de la situación dramática, tornándose provocador y sorprendente. La pintura fue rechazada por la Roma Papal por irreligiosa, fundamentalmente porque el pintor ha humanizado al extremo la pintura en el gesto de Isaac que está aterrado y desesperado por la situación a la que lo somete su padre, cuando en realidad debería aceptar su sacrificio. El ángel le detiene la mano a Abraham, anciano y rústico, señalándole el cordero que lo va reemplazar.

Caravaggio así comienza a traducir en términos populares, humanos y realistas las escenas religiosas. Les otorga realismo entendido como una no idealización de las figuras.

Entre 1598 y 1601 recibe el primer encargo importante para la capilla Cantarelli de San Luis de los Franceses de Roma. Se trata de tres escenas de la vida de San Mateo y aquí el genio de Caravaggio, pleno y maduro se manifiesta en todo su esplendor.

En “La vocación de San Mateo” se representa el momento en el que Cristo va a buscar al santo para convertirlo en uno de sus discípulos. Caravaggio ilustra el misterio de la vocación situándola en una escena contemporánea de la vida romana y desarrollándola en una oficina de recaudación de impuestos. Con esta obra se aparta de los esquemas devocionales de la pintura religiosa y compone a un Cristo designando con su mano a un hombre despeinado (Mateo) con un gesto que evoca la “creación del mundo” de Miguel Angel de la Capilla Sixtina. El pintor compone una puesta en escena de puro realismo, donde cada uno de los personajes cumple un rol e inaugura una genuina concepción fotográfica de luces y sombras. La luz que incide desde lo alto representando el milagro divino se trata de una luz dirigida, una luz teatral.

Más tarde le pedirán que se ocupe de pintar otro cuadro para el altar de la capilla y se trata de “La inspiración de San Mateo”. La primera versión fue rechazada por impropia e indecorosa por el clero. El santo aparecía allí con los rasgos de un campesino anciano con las piernas cruzadas y los pies sucios. A su lado un ángel eróticamente próximo a el estaba dictándole unas palabras. El enfoque de Caravaggio se torna cada vez más realista y se basa para sus pinturas en modelos humildes.

La segunda versión muestra un San Mateo vestido con ropas romanas, bíblicas, pero particularmente tomado por la inspiración divina. De pronto lo ha tomado la inspiración, apoya su rodilla en el banco y se ha puesto a escribir instantáneamente. En esta interpretación de la escena no hay contacto físico entre el evangelista y el ángel que lo inspira. Esta segunda obra es aceptada porque el evangelista tiene trazos más nobles e incluso una aureola, mientras que el ángel se mantiene a distancia. Cabe destacar el gesto del ángel volando casi como tratándose de un acróbata, detalle reprochado en la época.

Entre 1599 y 1600 pinta “El martirio de San Mateo”, cuadro en el que la luz y el claroscuro contribuye a darle a la escena un fuerte dramatismo.

Más tarde en 1602 se le encomienda que pinte “Deposición” o “El entierro de Cristo”, obra que se destaca por el tratamiento que le da a la luz y a los colores, dándole a la obra una connotación teatral y fotográfica. Caravaggio destaca los trazos serenos de Cristo y el cuerpo aparece como no idealizado. El lenguaje de las manos y la posición de los personajes van conformando como un abanico que culmina en la cabeza de Jesús dando la impresión de sobresalir de la tela y traspasar los límites de la misma, introduciéndose en el espacio del espectador. Es la única obra sacra de Caravaggio que fue aceptada sin vacilación por los comitentes.

En 1606 Caravaggio pinta “Muerte de la Virgen” tratándose del mayor cuadro de altar (369 por 245 cms.) realizado por él. La obra fue rechazada por escandalosa ya que el pintor toma como modelo a una mujer desconocida, prostituta, que había sido encontrada ahogada en el río Tiber. La escena bíblica se desarrolla en una estancia humilde, simple, con el rigor de una tela roja que oficia de telón, como si se tratara de un acontecimiento que ocurre en un pueblo. El cuerpo de la virgen aparece como suspendido, mostrando signos de enfermedad y la angustia de los asistentes parece cobrar un sentido infinito a partir del brillo de la luz que incide desde la izquierda.

En la misma época, Caravaggio pinta otra obra de gran sensualidad y sugestión: el “Amor Vencedor”, donde representa al amor como un púber armado, pisoteando los símbolos del poder y del saber. El cuadro fue rechazado por indecente.

Estos años de intensa producción pictórica están marcados también por una sucesión de acontecimientos delictivos que lo enfrentan con la justicia. En 1606, durante una confusa situación, asesina a una persona y es condenado a muerte. Huye de Roma al sur de Italia convirtiéndose en prófugo de la justicia romana y papal. Se dirige a Nápoles donde llega a finales de 1606. Es bien recibido y adulado. Pinta una serie de obras que rechazan los Domínicos. El indulto del Papa tarda en llegar y se dirige a Malta.

Entre 1607 y 1608 es acogido como Caballero de la Orden de Malta, lo que facilitaría el indulto pero una nueva indiscreción lo lleva a prisión y se lo expulsa de la orden. Huye a Sicilia castigado por la enfermedad y el exilio pero continúa pintando. A finales de 1609 vuelve a Nápoles donde es víctima de un atentado. En Roma se difunde la noticia de su muerte, pero es falsa. Michelángelo, herido, ha abandonado Nápoles con la esperanza de volver pronto a Roma. Ha conseguido el perdón del Papa. Su enfermedad se acentúa y desembarca cerca de Roma, en Porto Ercole, pero antes de llegar a destino lo encuentran muerto en la playa. No ha cumplido aún los cuarenta años.

Bibliografía:

– “Caravaggio” – Gilles Lambert – Ed. Taschen

– Research en web.

– Seminario Historia del arte. Asociación amigos del Museo Nacional de Bellas Artes.

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