Miércoles 27 de marzo de 1957, una mañana tranquila es, de repente, interrumpida por un misterioso asesinato dentro de una oficina céntrica.
Bevilaqua, un detective venido a menos, expulsado de las fuerzas policiales de una manera cuasi humillante, recibe una llamada anónima que le anuncia la muerte del señor Smith.

