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	<title>meites arts  V3.0 &#187; letras</title>
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		<title>Publicar cuentos: El loco</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 14:13:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ManuelMagnifico</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>El sol se esconde trans las nubes, las hojas de los árboles caen muertas en la sequía, el viento furioso golpea puertas y ventanas y un aire frío de otoño rodea las paredes de la mansión del doctor Folie. Ya hace 2 años que no sale de la mansión, solitario y aterrorizado por la idea de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>E</strong>l sol se esconde trans las nubes, las hojas de los árboles caen muertas en la sequía, el viento furioso golpea puertas y ventanas y un aire frío de otoño rodea las paredes de la mansión del doctor Folie. Ya hace 2 años que no sale de la mansión, solitario y aterrorizado por la idea de que la sociedad lo viese y lo acusara.</p>
<p>El loco, así lo llaman, por su miedo a la gente y el rostro atrofiante, con los ojos siempre abiertos, una sonrisa puntiaguda y siempre vestido con un camisón apretado blanco y zapatos negros de terciopelo. Por las noches el loco camina por los pasillos altos y sombríos, fijándose que todas las habitaciones, puertas y ventanas estén cerradas. El aire helado que tiran las habitaciones corre por sus venas y la oscuridad crece asechando todos los rincones. Súbitamente percibe pasos agigantados que se acercan a él.</p>
<p><img src="http://www.meitesarts.com/arts/imagenes/ico_luz.jpg" alt="" align="left" /><span id="more-736"></span></p>
<p>Los nervios sucumba todo su cuerpo, voltea de izquierda a derecha y siente que alguien lo observa, pero no hay nadie. A oscuras baja por la escalera de caracol y los pasos se hacen cada vez más fuertes, la oscuridad lo deslumbra y desciende cada vez más rápido hasta que cae al suelo. Inconsciente el loco frota su mano sobre su frente y siente el hedor a sangre.</p>
<p>– ¡DÉJAME EN PAZ! – grita asustado. Se encoge de hombros tirado en el suelo, acurrucado con los brazos y piernas pegados al cuerpo. Siente como la soledad lo cobija, lo enloquece. Las paredes se hacen cada vez más pequeñas, la penumbra lo manipula y lo encierra en un callejón sin salida. Repentinamente el destello de un picaporte le aclara la visión.</p>
<p>Temblando, se arrastra hacia él con lentitud, toma el picaporte y puede ver cómo este se encuentra cubierto de sangre, pero no obstante los pasos se hacen cada vez más fuertes y sin remedio decide entrar. Era una habitación de huéspedes no muy grande, grisácea y hecha de cemento que se usaba para guardar cosas antiguas.</p>
<p>El loco ve una silla en un rincón, se sienta y con un balanceo pasivo de atrás hacia adelante escucha cómo la puerta es golpeada con fuerza. Desesperado busca algo que lo ampare pero no encuentra nada, tan solo una soga. Se sujeta la cabeza con las manos, pide auxilio pero nadie lo escucha: la soledad se había apoderado de él por completo.</p>
<p>La penumbra domina sus sentidos, los golpes lo enloquecen cada vez más y sin salida Folie decide acabar con todo: se sube a la silla, amarra la soga al techo y sin más que perder se la ata al cuello y patea la silla. Luego la puerta se abre y no hay nadie, la habitación queda a oscuras y el aire frío deja de correr… la soledad lo había matado.</p>
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		<title>Publicar cuentos: En honor a ti.</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 14:07:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sombraoscura</dc:creator>
				<category><![CDATA[cuentos y prosas]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Escribiré un cuento, en honor a ti.</p>
<p>No mereces honores, -mereces desprecio, te dije-, pese a eso, escribiré un cuento en tu honor, uno de esos cuentos que tú no me contaste, pero no será un cuento de amor ni de ternura, será un cuento de dolor.</p>
<p>Y no tendrá prólogo, quiero que el prólogo forme parte del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribiré un cuento, en honor a ti.</strong></p>
<p>No mereces honores, -mereces desprecio, te dije-, pese a eso, escribiré un cuento en tu honor, uno de esos cuentos que tú no me contaste, pero no será un cuento de amor ni de ternura, será un cuento de dolor.</p>
<p>Y no tendrá prólogo, quiero que el prólogo forme parte del cuento, ¿lo leerás en voz alta también, como haces con algunos libros?</p>
<p>Será un cuento sobre una mujer que vivía en una burbuja, -¿por qué hablaste, en nuestra última noche de la burbuja?, lo pregunté y no contestaste -. La mujer no siempre había vivido en la burbuja, pero casi siempre.</p>
<p><img src="http://www.meitesarts.com/arts/imagenes/ico_luz.jpg" alt="" align="left" /><span id="more-714"></span></p>
<p>Alguien construyó la burbuja para ella, bueno, no exactamente, no para la mujer, sino para la niña que fue antes que mujer, aunque tampoco es exacto, puesto que nunca fue una niña en realidad, solo lo parecía. Él la construyó y le dijo que la burbuja la protegería de todo, que podía aislarse dentro de ella siempre que él no estuviera, y que nadie, nadie, podría hacerle daño si la protegía su esfera perfecta de colores claros y transparente, débil quizá, pero solo aparentemente, puesto que se regeneraba continuamente.</p>
<p>Ella le esperaba en la burbuja y él siempre volvía, y siempre traía lo que ella más ansiaba, las respuestas. Siempre, menos una vez, él no trajo la respuesta, porque ella no encontró las palabras para formular la pregunta, no las conocía.</p>
<p>Una vez, él no volvió. No sé si no encontró la forma de entrar o si olvidó la burbuja, pero nunca volvió.</p>
<p>Pero este cuento no transcurre en el tiempo en que surgió la burbuja, sino mucho después, aunque el tiempo no tiene un antes y un después, eso es solo la forma en la que se simplifica para poder entenderlo. El tiempo ocupa un volumen tridimensional.</p>
<p>Esta semana es la más larga que he conocido.- Dijiste -.</p>
<p>¿Cuándo transcurre este cuento? No importa en realidad, supongamos que ahora, en un ahora que ocupa días o semanas, o meses. ¿Qué más da?</p>
<p>La mujer sufre, algo se ha roto dentro de sus entrañas, y se le clava, así es como ella lo define, y se reprocha sentirse así.</p>
<p>No necesito quitarme la armadura, quizá recubrirme de piel.- Te escribí -.</p>
<p>-         No debería sentirme así.- Dice en voz alta – No debo permitir sentirme así, no vale la pena, nada merece que me sienta así, nada consigo sintiéndome así.</p>
<p>No llora, nunca lo hace, tanto retuvo siempre sus lagrimas, tanto resistió, que ya no sabe. Entonces, cree oír una voz:</p>
<p>-         ¿Qué te pasa, mujer?</p>
<p>-         No hay nadie aquí, nadie puede hablar más que yo, estoy sola. – Dice de nuevo en voz alta -.</p>
<p>-         Sí, estás sola, pero yo estoy aquí.</p>
<p>-         Si tú estás aquí, seas quién seas, no estoy sola.</p>
<p>-         Estás sola y yo estoy contigo.</p>
<p>-         ¿Entonces, tú eres yo también?</p>
<p>-         No, tú estás sola y yo estoy, estamos las dos.</p>
<p>-         ¿Las dos? ¿Eres una mujer?</p>
<p>La voz se ríe, la carcajada retumba, si no fuera porque no puede, la mujer habría tenido miedo.</p>
<p>-         ¿Mujer, hombre? ¡Que simple pareces!</p>
<p>-         ¿Tienes nombre?</p>
<p>-         Tú sabes mi nombre.</p>
<p>-         ¿Lo sé? No, no lo sé, no te has presentado.</p>
<p>-         ¿Qué sientes?</p>
<p>La mujer duda, pero mira en su interior.</p>
<p>-         Siento angustia.</p>
<p>-         Ese es mi nombre.</p>
<p>-         ¿Te llamas Angustia?</p>
<p>-         Soy tu angustia.</p>
<p>-         Me cansas, no respondes a mis preguntas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La Angustia.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La Angustia vuelve a reír.</p>
<p>-         Siempre respondo a tus preguntas, pero tú siempre tienes más.</p>
<p>-         ¿Eres mi angustia, no la angustia de cualquier otro?</p>
<p>-         Estoy contigo, por tanto, soy tu angustia.</p>
<p>-         ¿Y por qué no te vas y me dejas sola?</p>
<p>-         Siempre estás sola.</p>
<p>-         ¿Y por qué no te vas y me liberas de ti?</p>
<p>-         Solo tú puedes echarme, no he venido para hacerte compañía.</p>
<p>-         ¿Y como puedo echarte?</p>
<p>-         Deséalo.</p>
<p>¡Tenía tanta sed de amor!</p>
<p>Tanta agua había en el camino que a veces, tenía que ayudarme con las manos para arrancar mis botas del barro, porque la fuerza de mis piernas no bastaba, agua negra, agua marrón, agua verde, agua de todos los colores.</p>
<p>El agua para beber es transparente.</p>
<p>Bebía, a veces, agua azul, los alimentos rara vez son azul, salvo algún exótico cangrejo, que se transforma en rojo con el calor del fuego.</p>
<p>Bebía agua azul, para calmar el calor, pero no la sed, solo azul, queriendo creer que solo la veía azul, como el mar, por efectos ópticos que nunca conseguí entender, pero imaginando que era transparente.</p>
<p>A mi alrededor personas no-cabeza circulaban sin chocar entre ellos, pero sí conmigo. A veces, arrojaban esputos, a veces, vomitaban, todo se mezclaba con el agua.</p>
<p>La humedad era pura, la humedad era agua esterilizada.</p>
<p>La humedad no me alimentaba.</p>
<p>Anduve entre charcos, entre balsas tan llenas de algas nitrofilas que parecían secas pero olían a agua putrefacta, me arrastré por el suelo empapado, sentía sed, ¡tanta sed!</p>
<p>Y los minutos, y los días, y las noches, se desvanecían, y solo existía el ahora, pero quedaban vestigios de que no siempre era así, existían recuerdos.</p>
<p>Recordaba que alguna vez bebí agua clara, agua transparente y fresca, ¡tan fresca!</p>
<p>Recordaba un arroyo, una sarga, una sombra, y la paz. Recordaba el viento, en mi cara, moviendo mi flequillo, haciéndome cosquillas. Un recuerdo, entonces, existió.</p>
<p>Así que guardaba el recuerdo, como otros, en lo más profundo de mí, mis tesoros.</p>
<p>Y caminaba.</p>
<p>Y dejé de buscar agua, y seguí caminando, y dejé de sentir la sed, y bebía agua azul.</p>
<p>Dejé de sentirla, pero existía, y un día….</p>
<p>Un día vi agua clara, ¡hacía tanto calor!, era transparente, la luz del sol me cegaba, pero era transparente y olía….. ¡Olía a agua! Es decir, no olía, solo la humedad alcanzaba mis fosas nasales, penetraba hasta mi cerebro que respondía: ¡Agua, es solo agua!</p>
<p>Y entonces despertó la sed dormida, mi cuerpo se arqueaba en su dirección, pero mis pies, hundidos en el barro, me impedían avanzar, me esforzaba, quería cortar mis piernas, arrancarlas de mi cuerpo para poder avanzar más deprisa, aferrándome con las manos a las hierbas, hierbas verdes, hierbas aromáticas, hierbas que crecen cerca del agua, pero no fue necesario.</p>
<p>El agua venía hacía mi, fluía sobre el barro, me rodeaba. Me tendí, sintiendo. El agua me hablaba con su voz, todos saben como es su voz, cantarina y envolvente, lo llena todo, el agua me decía, “relájate” y yo decía “no puedo” y ella respondía, “soy tuyo, ¿es que no ves que soy tuyo?</p>
<p>Si, “tuyo”, porque el agua era un hombre, y tomó su forma y yo…..</p>
<p>Yo lo creí todo, lo sentí todo, volví.</p>
<p>Volví al mundo real, al mundo donde las personas se cruzan, sin chocar entre ellas, excepto conmigo, aunque ellas no lo notan y yo si, volví, pero volví envuelta con agua, volví envuelta de él, volví con él.</p>
<p>¡Hacía calor, tanto calor!</p>
<p>Bebía, y bebía, y creía ser también agua.</p>
<p>“Eres agua para mi sed”, le dije.</p>
<p>Y lo era.</p>
<p>Pero unas palabras, incomprensibles, sorprendentes, insospechadas, incoherentes, me hicieron abrir los ojos.</p>
<p>Todo era mentira.</p>
<p>Todo era mentira.</p>
<p>Miré mi cuerpo, no estaba mojado de agua clara, estaba manchado, manchado, sucio, sucio del agua más negra que vi jamás.</p>
<p>Mis ojos están tan llenos de esa pez negra que no puedo cerrarlos, el olor me impide encontrar el camino de vuelta, solo miro hacía la luz. Voy hacía donde está la luz, la luz intensa que provocó el espejismo, la luz que me llevará de nuevo al mundo del barro, al mundo del no existir.</p>
<p>La mujer vuelve a mirar en su interior, pero sale rápidamente, como si la persiguiera un diablo.</p>
<p>-         No deseo nada.</p>
<p>-         Lo sé.</p>
<p>-         Ni siquiera deseo liberarme de mi angustia.</p>
<p>-         Lo sé.</p>
<p>-         ¿Entonces, cómo puedo librarme de ti?</p>
<p>-         Ya te he respondido antes.</p>
<p>La mujer se calla, la voz se calla, pero ella nota la angustia.</p>
<p>-         ¿Sigues ahí?</p>
<p>-         Sabes que sí.</p>
<p>-         ¿Cómo eres, qué eres?</p>
<p>-         Tú lo sabes, busca las palabras y defínelo.</p>
<p>-         Eres una sensación.</p>
<p>-         Quizá.</p>
<p>-         ¿Un sentimiento?</p>
<p>-         Quizá.</p>
<p>-         ¡Quizá, quizá! No tienes respuestas a mis preguntas.</p>
<p>De nuevo la risa atronadora resuena, a la mujer se le eriza el vello.</p>
<p>-         Tú tienes esas respuestas.</p>
<p>-         ¿Las tengo? ¿Quizá? Si, es posible, eres una sensación, corporal, que atenaza la garganta, que obstruye mi cuerpo, que irrita mis ojos, que más que apretar, ensancha desde dentro, eres dolor.</p>
<p>-         No, no soy dolor, soy angustia, pero es verdad, soy esa sensación, no necesitas comprender tanto, lo sabes.</p>
<p>La mujer cree ver una forma tenue en la oscuridad, allí de donde surge la voz.</p>
<p>-         ¿Tienes forma, tienes cuerpo?</p>
<p>-         Tú lo estás fabricando.</p>
<p>-         ¿Yo?</p>
<p>-         Sabes que sí.</p>
<p>-         Entonces quiero verte.</p>
<p>-         Me verás.</p>
<p>Cerca de ella, solo a unos metros, la mujer ve dibujarse una silueta, no, algo más, es densa, es un busto, flota, no tiene pies. Y es negra.</p>
<p>-         ¿Es así como quiero verte?</p>
<p>-         Así me quieres ver.</p>
<p>-         Me duele, la angustia me duele.</p>
<p>-         La angustia te angustia, no te duele.</p>
<p>-         Eres negra, y llevas velo, y no veo tu cara y quiero que te vayas.</p>
<p>-         Necesitas compañía.</p>
<p>-         Pero no tuya. Sintiéndome así, no puedo seguir, no quiero hablar, solo quiero dormir, quiero que el sueño te aparte.</p>
<p>Ahora la risa es cruel.</p>
<p>-         ¡Idiota! ¿Cuándo el sueño me ha apartado de ti? Duermes, y no sabes donde estás cuando duermes, pero cuando despiertas, lo haces conmigo.</p>
<p>-         Es verdad, ¡llevas tanto tiempo acompañándome! Sin embargo, a veces te siento más.</p>
<p>-         Por fin pareces hablar con claridad.</p>
<p>-         Déjame, quiero dormir, me siento mal.</p>
<p>-         No se irá, -dice otra voz, mucho más grave-.</p>
<p>-         ¿Quién eres tú? Eres negro, también, pero más grande.</p>
<p>-         ¿Quieres hacerme creer que no sabes quién soy?</p>
<p>-         No sé quien eres.</p>
<p>-         ¡Lo sabes! ¿Qué sientes?</p>
<p>-         Angustia.</p>
<p>-         Claro, ella está aquí, ¿y qué más?</p>
<p>-         Dolor.</p>
<p>-         Ese es mi nombre.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El Dolor.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-         Entonces, ¿eres mi dolor?</p>
<p>-         Si.</p>
<p>-         ¿Y por qué me atenazas siempre?</p>
<p>-         Porque tú me quieres contigo.</p>
<p>-         No, no es cierto, yo no te quiero conmigo, no quiero sentir dolor.</p>
<p>-         ¿Estás segura?</p>
<p>-         Si.</p>
<p>-         Te engañas.</p>
<p>-         No.</p>
<p>-         ¿No te gusta recrearte en tu dolor? ¿compadecerte?</p>
<p>-         No.</p>
<p>-         ¿No te gusta recordar lo que te duele, y repasarlo, y volver a vivir las sensaciones que lo provocaron?</p>
<p>-         Creo que no.</p>
<p>-         Sabes que sí.</p>
<p>-         No es el dolor lo que busco, quiero evitarlo, quiero que de tanto revivirlo, deje de doler, lo que quiero, lo que necesito, son las cosas que perdí, necesito recordarlas, necesito atesorarlas, necesito vivirlas otra vez.</p>
<p>-         Buscas el dolor por no que no quieres olvidar.</p>
<p>La voz sonó tan aguda y chirriante que la mujer levantó la cabeza, la figura era negra también, pero más fina, más alta.</p>
<p>-         Dolor, has cambiado.</p>
<p>-         No soy tu dolor, soy tu pérdida.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La Pérdida.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-         ¿Mi pérdida?</p>
<p>-         Eso soy.</p>
<p>-         Mis pérdidas entonces.</p>
<p>-         Cada una de tus pérdidas, eso soy.</p>
<p>-         ¡Oh, las pérdidas!, no puedo soportarlas.</p>
<p>-         Lo sé.</p>
<p>-         Y duelen.</p>
<p>-         No, no duelen, eso es otra cosa, las pérdidas son pérdidas, no existen, solo son cosas que existieron y ya no.</p>
<p>-         Y no puedo reencontrarlas, y no puedo más que revivirlas, o inventarlas, y necesito recuperarlas.</p>
<p>-         Eso es otra cosa, yo soy la pérdida.</p>
<p>Temí haber soñado, temí que algo no fuera verdad, &#8211; creía que no volvería a verte -, te dije, y era enorme mi miedo. Como siempre, hay una verdad  más horrible que la aparente detrás de la que nos asusta, en este caso, lo más terrible es no haber soñado.</p>
<p>-         ¿Y como puedo recuperar lo que no puedo soportar perder?</p>
<p>-         No puedes.</p>
<p>-         ¿Y como puedo soportar perder?</p>
<p>-         No quieres.</p>
<p>-         Sí, quiero.</p>
<p>-         No, no quieres, si quisieras, lo soportarías.</p>
<p>-         Pero no quiero que se desvanezcan las cosas que perdí, no quiero olvidarlas, quiero recordarlas, quiero esperar que alguna vez, en algún sitio, en algún tiempo, pueda estar con ellas, pueda volver a estar con ellas.</p>
<p>-         Por eso no puedes soportar perder, porque no quieres soportarlo.</p>
<p>-         Entonces, ¿se trata de aceptarlo todo, de olvidar, de dejar pasar?</p>
<p>-         Tú sabes la respuesta, no me preguntes, soy el Olvido.</p>
<p>La figura era difusa y cambiaba, el sonido extraño, las sílabas, entrecortadas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El Olvido.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-         ¿Eres el olvido?</p>
<p>-         Estoy contigo, soy tu olvido.</p>
<p>-         Odio olvidar.</p>
<p>-         Eso es otra cosa, yo soy tu olvido.</p>
<p>-         Mi olvido, cuanto me hace sufrir, no quiero olvidar.</p>
<p>-         Por eso estoy contigo.</p>
<p>-         Entonces, Olvido, de todas las criaturas que me han acompañado esta noche, solo a ti te quiero conmigo.</p>
<p>-         ¡Que absurdo! Soy tu olvido, no tu recuerdo, yo soy lo que no tienes y nunca tendrás.</p>
<p>-         Pero si tú estás conmigo, no he olvidado todo.</p>
<p>-         ¡Oh, todo! No, nunca olvidarás todo, sólo lo que no quieres olvidar, en verdad, ya no lo recuerdas.</p>
<p>-         ¡Si, poco, pero recuerdo! Recuerdo muchas cosas.</p>
<p>-         Cada vez menos.</p>
<p>-         Si, pero las recuerdo.</p>
<p>-         Cada vez menos intensamente.</p>
<p>-         ¡Las recuerdo! -Chilló la mujer-.</p>
<p>-         Cada vez son menos recuerdos, cada vez son más tu creación.</p>
<p>La mujer deja caer la cabeza sobre las manos.</p>
<p>-         Lo sé, y me duele.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El Dolor otra vez.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-         Sigo estando contigo. Suena una voz que la mujer reconoce.</p>
<p>-         Lo sé, tú eres mi dolor.</p>
<p>-         Lo soy.</p>
<p>-         ¿Y siempre vas a dolerme?</p>
<p>-         Si, siempre.</p>
<p>-         ¿Por qué?</p>
<p>-         Por que tú quieres.</p>
<p>-         No, yo no quiero. Yo quiero ser feliz, quiero notar la alegría, ¿por qué no me visita ella?</p>
<p>-         No está aquí.</p>
<p>-         ¿Por qué?</p>
<p>-         Tú no quieres que esté.</p>
<p>-         No es verdad, no es verdad, ¡no es verdad!</p>
<p>La mujer golpea sus piernas con sus manos, querría llorar, pero no sabe.</p>
<p>¿Entiendes a la mujer?</p>
<p>-         Estoy cansada, quiero dormir, vete, vete.</p>
<p>-         No quieres dormir.</p>
<p>-         Sí quiero dormir.</p>
<p>-         No, no es eso lo que quieres.</p>
<p>-         ¿Y que quiero?</p>
<p>-         Piénsalo.</p>
<p>-         Quiero…..- La mujer duda -.</p>
<p>-         Si, eso es lo que quieres.</p>
<p>-         Quiero que te vayas.</p>
<p>-         ¿Y que necesitas para que me vaya?</p>
<p>-         No pensar en ti, olvidarte.</p>
<p>-         No, el olvido ya te acompaña, pero tú me recuerdas.</p>
<p>-         Quiero compañía.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La soledad.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-         La compañía no me alejará de ti.</p>
<p>La voz tiene eco y es vieja, la figura es casi una espiral negra.</p>
<p>-         ¿Quién eres?</p>
<p>-         Ya lo sabes.</p>
<p>-         Sí, lo sé. La compañía no te alejará de mí, eres mi soledad.</p>
<p>-         Eso soy.</p>
<p>-         La soledad.</p>
<p>-         Tu soledad.</p>
<p>-         ¡Cuánto me ha dolido siempre!</p>
<p>-         Eso es otra cosa, también está aquí, pero es otra cosa.</p>
<p>-         Eres una vieja conocida.</p>
<p>-         Como los demás.</p>
<p>-         Quizá sí, pero te conozco más.</p>
<p>-         En mí has pensado más, contra mí has luchado más.</p>
<p>-         Te he vencido, a veces.</p>
<p>-         Nunca.</p>
<p>-         Si, algunas batallas gané.</p>
<p>-         No, solo creías ganar, pero perdiste.</p>
<p>-         Hace muy poco, creí ganar.</p>
<p>¿Lo recuerdas, recuerdas a los dos náufragos que al verse sintieron estar muy cerca, pese al oleaje y al viento de sus tormentas interiores, hechos de deseos inalcanzables, recuerdos olvidados, y de muchas más cosas innombrables, pero sobre todo, de miedo, y que nada podía calmar? No lo recordarás, contigo estará tu olvido.</p>
<p>-         ¿Y ganaste?</p>
<p>-         Perdí más que nunca.</p>
<p>-         No, perdiste como siempre.</p>
<p>-         Pero dolió más.</p>
<p>-         Eso es otra cosa, ¿Qué sentiste?</p>
<p>-         Sentí estar cerca de él.</p>
<p>-         ¿Y lo estabas?</p>
<p>-         Estaba muy cerca de él.</p>
<p>-         ¿De verdad lo estabas?</p>
<p>La mujer se ha levantado, está mirando a un rincón, recuerda.</p>
<p>-         Me sentía muy cerca de él. Creía que él estaba cerca de mí.</p>
<p>-         ¿Y lo estaba?</p>
<p>-         No, en realidad no lo estaba.</p>
<p>-         ¿No lo estaba?</p>
<p>-         No, aunque yo creí que sí.</p>
<p>-         Quizá nunca existió.</p>
<p>-         ¡Cállate!</p>
<p>-         No quieres que me calle.</p>
<p>-         ¡Sí, quiero que te calles! No quiero oírte. ¡Quiero que existiera!</p>
<p>La carcajada es brutal. La mujer mira a su soledad con odio.</p>
<p>-         Quieres oírme, en realidad, querrías seguir oyéndome siempre, te sientes a salvo conmigo, crees conocerme.</p>
<p>-         Te conozco.</p>
<p>-         No del todo.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El todo.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ahora si, ahora la mujer ha sentido miedo, la voz no era una voz, la voz era…. ¿Cómo podría encontrar la palabra? No existe, quizá una no-voz.</p>
<p>-         ¿Quién eres tú?</p>
<p>-         Lo sabes.</p>
<p>-         No.</p>
<p>-         Lo sabes.</p>
<p>-         Me das miedo.</p>
<p>-         No, no te doy miedo.</p>
<p>-         He sentido miedo.</p>
<p>-         No has sentido miedo, dime lo que has sentido.</p>
<p>-         He sentido un escalofrío.</p>
<p>-         ¿Y qué más?</p>
<p>-         Y frío.</p>
<p>-         ¿Y que más?</p>
<p>-         No lo sé.</p>
<p>-         Dilo.</p>
<p>La mujer no lo dice, lo grita, se ha levantado, se ha encarado con él, ¿con quién?</p>
<p>-         He sentido alivio.</p>
<p>-         Si.</p>
<p>-         He sentido paz.</p>
<p>-         Si.</p>
<p>-         Te quiero.</p>
<p>-         Lo sé.</p>
<p>-         Te necesito.</p>
<p>-         Lo sé muy bien.</p>
<p>-         ¿Quién demonios eres?</p>
<p>-         Sabes que sé que lo sabes.</p>
<p>-         No, no lo sé.</p>
<p>-         Claro que sí.</p>
<p>-         ¡Estoy harta de tu palabrería!</p>
<p>-         Lo sé.</p>
<p>-         Dime tu nombre.</p>
<p>-         Tú me lo dirás.</p>
<p>-         Pero no lo sé.</p>
<p>-         ¿Desde cuando me deseas?</p>
<p>-         Desde siempre.</p>
<p>-         ¿Desde cuando me recuerdas?</p>
<p>-         Desde siempre.</p>
<p>-         ¿Por qué nunca has querido vivir?</p>
<p>-         No lo sé.</p>
<p>-         Si lo sabes.</p>
<p>-         Por favor, dímelo tú.</p>
<p>-         ¿Quieres que me vaya?</p>
<p>-         No.</p>
<p>-         Sin embargo, me iré.</p>
<p>-         No, por favor, no.</p>
<p>-         Pero yo sí volveré.</p>
<p>-         ¡No te vayas!</p>
<p>-         Siempre estaré contigo, lo he estado siempre y estaré al final.</p>
<p>-         ¿Al final?</p>
<p>-         Si, todos estaremos al final, todos seré yo, yo lo soy todo, yo soy todo tuyo.</p>
<p>Tú también lo decías, tú decías “¿Es que no ves que soy tuyo?</p>
<p>-         Hablas como todas las demás criaturas con las que he hablado esta noche, pero tú eres diferente.</p>
<p>-         No soy diferente, yo soy todo.</p>
<p>-         ¿Eres el todo?</p>
<p>-         Tú sabes quién soy, eso soy yo.</p>
<p>-         Un todo, al que aún no conozco.</p>
<p>-         ¡Que equivocada estás!</p>
<p>-         Nunca te he sentido, he sentido la angustia, el dolor, la pérdida, el olvido, la soledad, pero nunca te he sentido a ti.</p>
<p>-         ¿Cómo eran las visitas que has tenido esta noche?</p>
<p>-         Negras, frías, horribles.</p>
<p>-         ¿Todas ellas?</p>
<p>-         Todas.</p>
<p>-         Todas las criaturas que te hemos visitado somos así, yo también.</p>
<p>-         Si, todas sois muy parecidas.</p>
<p>-         ¿Y por qué crees que nos parecemos?</p>
<p>-         Porque todas sois mi sufrimiento.</p>
<p>-         Mucho más que eso. ¿Cómo te sientes?</p>
<p>-         Angustiada.</p>
<p>-         ¿Qué más?</p>
<p>-         Siento dolor.</p>
<p>-         ¿Qué más?</p>
<p>-         Necesito lo que he perdido.</p>
<p>-         ¿Qué más?</p>
<p>-         No quiero olvidar nada de lo que amé.</p>
<p>-         ¿Qué más?</p>
<p>-         Me siento terriblemente sola.</p>
<p>-         ¿Y cómo sientes todo eso?</p>
<p>-         Lo siento en mi cuerpo.</p>
<p>-         ¿Cómo?</p>
<p>-         Es una sensación, que surge de dentro, es algo que crece y me oprime, algo que quisiera arrancar de mí.</p>
<p>-         Eso es muy parecido a lo que le dijiste a la angustia.</p>
<p>-         El dolor lo siento igual, la pérdida, el olvido, todo lo siento igual.</p>
<p>-         ¿Cuál es la diferencia?</p>
<p>-         Sus matices, lo que me hace llegar hasta su percepción.</p>
<p>-         Ahora lo entiendes.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El fin.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La mujer levanta la cabeza y mira la figura.</p>
<p>-         ¿Lo entiendo?</p>
<p>-         Ahora lo entiendes todo.</p>
<p>-         ¡No quiero entender, no quiero!</p>
<p>-         Demasiado tarde.</p>
<p>-         ¿Es demasiado tarde?</p>
<p>-         Si, ahora lo sabes, ahora siempre lo sabrás.</p>
<p>Con el vello erizado y las piernas temblorosas, la mujer camina hacia la figura.</p>
<p>-         ¿No siempre lo supe?</p>
<p>-         No, no siempre lo supiste.</p>
<p>-         Pero lo intuí.</p>
<p>-         Sí.</p>
<p>-         Siempre me has acompañado.</p>
<p>-         Nací contigo.</p>
<p>-         Siempre estuviste conmigo.</p>
<p>-         También fui tu soledad.</p>
<p>-         También fuiste mi dolor, mi angustia y mi olvido.</p>
<p>-         Todo lo fui.</p>
<p>-         Si todo lo fuiste.</p>
<p>-         Si.</p>
<p>-         Déjame, <strong>muerte</strong>.</p>
<p>La figura se río, muy fuerte, se desvaneció, se oyó su última frase cuando solo era una voluta de humo.</p>
<p>-         Deséame.</p>
<p><strong>Fin.</strong></p>
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		<title>Publicar poesías: Descontrol feliz</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 14:04:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mikisin3</dc:creator>
				<category><![CDATA[poesías y Poemas]]></category>
		<category><![CDATA[arte argentino]]></category>
		<category><![CDATA[artista literario]]></category>
		<category><![CDATA[artistas argentinos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escritor]]></category>
		<category><![CDATA[escritores argentinos]]></category>
		<category><![CDATA[IRA]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Yo lo escucharé, yo lo escucharé,
pero no lo entenderé; y sacudido
entonces por la ira que he de
tener, saldré afuera y no vendré.</p>
<p>Y yendo por allí sin rumbo me he
de perder y pensando en Papá y
“en porqué me odia tanto”, he de
llorar.</p>
<p></p>
<p>Y llorando dormido me he de
quedar para despertar, sacudido,
por la violencia de un hombre
hacia una mujer, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo lo escucharé, yo lo escucharé,<br />
pero no lo entenderé; y sacudido<br />
entonces por la ira que he de<br />
tener, saldré afuera y no vendré.</p>
<p>Y yendo por allí sin rumbo me he<br />
de perder y pensando en Papá y<br />
“en porqué me odia tanto”, he de<br />
llorar.</p>
<p><img src="http://www.meitesarts.com/arts/imagenes/ico_luz.jpg" alt="" align="left" /><span id="more-748"></span></p>
<p>Y llorando dormido me he de<br />
quedar para despertar, sacudido,<br />
por la violencia de un hombre<br />
hacia una mujer, a quien parecía<br />
intentar violar, y yo, pues, con mi<br />
ira contenida, habré de golpear a<br />
aquel, que mate, sin más, y con<br />
un pedazo de piedra nada más.</p>
<p>Le vi pero al ver entonces,<br />
también, a la mujer, a la mujer<br />
también la maté, no pudiendo mi<br />
ira retener; y fui entonces a mi<br />
casa de nuevo en donde a Papá<br />
también asesiné y lo asesiné, con<br />
rabia, con alegría, con gozo, pero<br />
de pronto, también, asesiné a mi<br />
madre en un descontrol total, y he<br />
aquí vine a descubrir que estaba<br />
loco ya; y no tenía más por qué<br />
vivir.</p>
<p>Y los disparos de la policía, por<br />
fin, me fulminaron a mí.</p>
<p>Y yo fui feliz.</p>
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		<title>Publicar cuentos: El Hilo</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 13:42:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alejandrofuentes</dc:creator>
				<category><![CDATA[cuentos y prosas]]></category>
		<category><![CDATA[arte argentino]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Es temprano por la mañana, ese momento en el cual uno empieza a reconocer las formas todavía borrosas para unos ojos que recién son abiertos por un madrugador haz de luz que entra por la ventana. Se levanta y se sienta en el borde de la cama, a pesar de la inercia del sueño, que todavía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es temprano por la mañana, ese momento en el cual uno empieza a reconocer las formas todavía borrosas para unos ojos que recién son abiertos por un madrugador haz de luz que entra por la ventana. Se levanta y se sienta en el borde de la cama, a pesar de la inercia del sueño, que todavía busca llevarlo hasta él, están todavía esas telarañas que quedan en todo el cuerpo luego de horas en las que se tejieron de adentro hacia fuera tapándolo con el cordial abrazo onírico, las ideas todavía como una masa inconclusa que no alcanzan a llegar a algo, luchan por ser entendidas, descifradas, por salir y recobrar la razón y doblegar al primitivo y sosegado estado que siempre nos espera al despertar.</p>
<p><img src="http://www.meitesarts.com/arts/imagenes/ico_luz.jpg" alt="" align="left" /><span id="more-694"></span></p>
<p>Mirando el piso y diciéndome las clásicas palabras de aliento que toda persona que transita las mañanas conoce, me doy cuenta que un hilo se recuesta a los pies de mi cama, lo recorro con la vista y noto que sale por la puerta aún cerrada, pasa por debajo de ella; no lo tiro para evitar cualquier desorden posterior en cualquier otro sector de mi casa, no quisiera que mi mañana comience con frascos de azúcar u objetos en el piso, estiro mi mano, lo agarro, y mientras avanzo lo voy recogiendo, abro la puerta y la imagen me impacto mas de lo esperado, el escenario que se daba lugar frente a mis ojos no se ajustaba con la vaga idea que recorría mi cabeza, era el hilo pasando por toda la cocina, rodeando de forma inexplicable botellas y vasos, entrando por la heladera y saliendo de ella, por las paletas del ventilador de techo, y también el picaporte de la otra puerta que daba al living y metiéndose en él, decidí soltarlo y empezar a seguirlo visualmente, tardaría días en tratar de desenredarlo, voy corriendo hacia la puerta a mi derecha ( la que conduce al living), en el transcurso del breve recorrido hasta ella intenté explicarme, por qué no podía entender el color del hilo, pero fue breve me preocupe más por calmar mis reacciones y emociones, que pedían salir y manifestarse de una forma poco cuerda.</p>
<p>Al entrar en el living, veo al hilo recorriendo las paredes, el techo y el piso, pero no por fuera sino por dentro , como formando parte de ellas, y noto que esta vez ya no se pierde en ninguna de las dos puertas posibles, lo hace en un rincón al lado de un sofá, una esquina extrañamente oscura, al parecer la luz esquiva esa zona y se desparrama por otros sectores contiguos, me acerco, y comienzo a tirar del hilo, lo hago con miedo, desesperación, y anhelo de que esa situación termine cuando vea el final de ese hilo que invadía mi hogar y mi día.</p>
<p>Seguí tirando y poco tiempo pasó cuando de repente lo extraordinario ocurrió: !La pared cedía! , poco a poco iba desvaneciéndose al ritmo de mis tirones, ya no quedaba mucho de ella, y el hilo amontonado a mis espaldas crecía y crecía. !Luego el efecto siguió propagándose por toda la casa!, ¡todo cedía!, el tiempo de que se extendiera hasta las afueras no tardó mucho en llegar, la desesperación de tal situación no permitía dejar avanzar el cansancio, pero no impedía el avance de tamaña imagen. ¡Y fue el turno de los árboles!, uno a uno iban cediendo, y luego los autos, las demás casas, todo, ¡nada quedaba a salvo!. El miedo y la exaltación que me invadían acortaban los tiempos, cierro y abro los ojos, y los objetos desaparecían con cada pestañeo y cada tirón.</p>
<p>¡El cielo y el piso!, ¡solo el cielo y el piso quedan!, todo se vio recogido por el alarmante acontecimiento. ¡Y el mismo cielo no fue la excepción!, también lo veía reducirse y caer ante los tirones, la oscuridad misma era la imagen que quedaba (aunque no es la palabra justa, oscuridad, era el vacío absoluto).</p>
<p>El piso fue lo último en dejarse llevar, poco a poco empezó a desaparecer frente a mis ojos, y el vacío comenzó su preocupante aumento, ya rodeado de nada me vi más frenético que nunca, entre jadeos y movimientos bruscos sabía que transitaba el final de los finales, tiré y tiré como nunca, y la espesa oscuridad comenzó a vestir mis pies, poco a poco los sentía irse, ya no estaban(lo siento, pero no me animo a mirar) el torso empieza a dejarme, mi brazo izquierdo, mis pensamientos se desvanecen (¡tirar!), vacío, ¡ya solo siento mi cabeza y mi brazo derecho!, ¡todo cedió!, ¡nada queda!, grito con todas mis fuerzas, un alarido que proviene de la misma nada y rodea todo, ¡tiro, tiro! Y…</p>
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		<title>Publica tus cuentos: Un milagro navideño</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 13:38:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diana mercedes chiroque farfan</dc:creator>
				<category><![CDATA[cuentos y prosas]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Ya son las 7 pm,faltan pocas horas para la navidad, los niños juegan sin parar alegres, bulliciosos e incontrolables. Papa va de un lado a otro preparando la cena para la noche buena y poniendo los ultimos detalles para que nada falte para que su esposa ya no este triste.
Mama triste y llorosa, recordaba a mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya son las 7 pm,faltan pocas horas para la navidad, los niños juegan sin parar alegres, bulliciosos e incontrolables. Papa va de un lado a otro preparando la cena para la noche buena y poniendo los ultimos detalles para que nada falte para que su esposa ya no este triste.<br />
Mama triste y llorosa, recordaba a mi abuelito preparando el pavo para la cena y yo mientras tanto estaba sentado en el rincon de la casa, castigado por haber roto la muñequita de mi hermana sin querer.</p>
<p><img src="http://www.meitesarts.com/arts/imagenes/ico_luz.jpg" alt="" align="left" /><span id="more-691"></span></p>
<p>_¿Mama ya me puedo mover?<br />
_No aun no,tienes que aprender a cuidar las<br />
cosas.<br />
Pasan los minutos&#8230;.<br />
_¿Papa, ya me puedo bajar?<br />
_No lo siento hijo,mama dice que aun no tienes que aprender a obedecer.<br />
Mama yo te quiero mucho, gritaba el. ¡no!¡no! No me vas a convencer. Sigue alli sentado, papito perdoname, ya no voy a romper nada &#8230;.., tu sigue alli nomas tienes que aprender.<br />
Mientras tanto las luces del arbolito se prendian y se apagaban y asi pasaron dos horas, cada suplicar era una negativa, sus hermanos iban y lo molestaban y el continuaba alli sentado.<br />
_¿Mamita ya me puedo bajar?<br />
_No, he dicho que no, y ya callate la boca.<br />
_Ya mamita aqui estare, no me movere, Te amo mamita.<br />
Cuando de repente se prendio en llamas el arbolito y se empezaron a quemar las cosas de su alrededor, cuando se percataron ya el fuego habia envuelto en llamas toda la sala.<br />
Josue seguia setado sen moverse mientras que del otro lado gritaban salgan, salgan todos.Cuando de repente se percataron que Josue no salia.<br />
Josue, Josue gritaban todos pero el no salia y el humo del fuego no dejaba ver.<br />
Cuando todo termino, los bomberos, no podian entrar.<br />
Todos lloraban, pensando en Josue. La mama lloraba desconsoladamente y decia pir mi culpa es mi culpa, yo no escuche a mi hijo, le dije que no se moviera, yo lo mate, yo lo mate&#8230;.,cuando de repente por atras escucho una voz que le decia: Mama,Mama perdoname, yo no me quise mover, pero mi abuelito vino y me dijo que saliera que tu ya me habias perdonado pero yo no queria moverme y el me jalo.<br />
La mama lo abrazo fuertemente y le dijo: no hijito de mi alma perdoname a mi, Te amo. ¿Y donde esta mi abuelito mama ?&#8230;.Hay hijito el esta en el cielo.<br />
Josue abrio los ojos muy extrañado y abrazo fuertemente a sus hermanitos y dijo: El me dijo que les dijera que nos ama mucho y que el esta bien donde esta, que siempre nos esta cuidando y que ya no llores mas porque el se pone triste y yo le prometi tambien que ya me voy a portar bien.<br />
La mama comprendio que los hijos no deben pagar por las tristezas y errores de otros y se quedo mas tranquila y busco la foto de su papa y le agradecio profundamente haber salvado a Josue y le prometio que ya no iba a llorar mas.<br />
Y asi todos vivieron felices nuevamente.</p>
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